Al igual que existe el cuentacuentos, Nacho -diseñador de interiores de profesión- parece haber creado la figura del cuentacanciones. Su fórmula, ir avanzando en la historia que canta, haciendo las inflexiones o cambios de ritmo que le pida el tema y sin apoyarse casi en estribillos. Historias terrenales que. además, desarrolla con un lenguaje más oral que literario. Como él mismo dice, expresarse tal como se habla. ¿Consecuencia? También el oyente debe cambiar su registro y dejarse arrastrar. Una instrumentación ajustada, para un pop recogido y para recogerse. © LCdP 2013